Gabriela Mistral




Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nació el 7 de abril de 1889 en la ciudad de Vicuña, Chile y murió el 10 de enero de 1957 en Nueva York, Estados Unidos. En 1903 comenzó a trabajar como maestra en la escuela del pueblo de La Compañía Baja. Tuvo la intención de formarse como docente en la Escuela Normal de Preceptoras de La Serena, pero fue rechazada por sus columnas y artículos en el periódico “El Coquimbo”, no obstante, continuó formándose y colaborando en otros medios de comunicación como “La Voz del Elqui”. 

En el año 1910, finalmente consiguió el título de maestra una vez finalizó el examen en la Escuela Normal Nº1 de niñas de Santiago, trabajando en diferentes localidades de Chile como Traiguén, Tofagasta, Los Andes y Temuco, asumiendo finalmente el puesto como directora en el Liceo de niñas de Punta Arenas en 1918.En 1914 empezó a utilizar el seudónimo Gabriela Mistral, cuando obtuvo su primer éxito literario fuera de su región, obteniendo una alta distinción en los Juegos Florales de Santiago por sus Sonetos a la Muerte, el 12 de diciembre. A partir de ese momento, su vida cambió favorablemente y los reconocimientos por su talento no tardaron en llegar. La Universidad de Chile le otorgó el título de profesora de Castellano en 1913 y en el 24 realizó su primer viaje por Europa, publicando su segundo libro de poesía Ternura

Fue nombrada como hija predilecta de la ciudad de Viña del Mar un año después, y posteriormente fue secretaria de una de las secciones del Instituto de Cooperación Internacional, de la Sociedad de las Naciones, en Ginebra.  Perteneció a un grupo de intelectuales europeos entre los que se encuentran Miguel de Unamuno, Romain Rolland, Ramiro de Maeztu y Maurice Maeterlinck. Finalmente, le dedicaron el Premio Nobel de Literatura por parte de la Academia Sueca, Francia le concedió la Legión de Honor, nombrándola Doctor Honoris Causa de la Universidad de Florencia, distinguida con la medalla Enrique José Varona y Doctorado Honoris Causa tras su brillante trayectoria y contribución a la literatura, ganando el Premio Nobel de literatura en Chile, donando los recursos a los niños sin recursos que vivían en Valle de Elqui.  Diez años después de su muerte la editorial Pomaire de Santiago de Chile la honró publicando su póstuma Poema de Chile.

El premio Nobel para América Latina, no fue solamente un reconocimiento personal para Mistral, sino que se trató de un acto de justicia para el continente y especialmente la lengua castellana. Esta fue la primera vez que una voz latinoamericana, además de femenina, alcanzaba este honor, rompiendo consigo el eurocentrismo de la Academia Sueca. El haber vivido en varios países como Suiza, Portugal, Italia y Estados Unidos, no le alejó de sus raíces mexicanas, sino que la convirtió en una embajadora de la cultura americana. 

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